Vuelta a la rutina especialmente complicada por las grandes obras que descosen Madrid de norte a sur

La vuelta a la normalidad después del verano nunca es fácil, pero este septiembre tendrá una complicación añadida. Tras la tranquilidad y el letargo propios de agosto, cuando la capital queda semidesierta, los miles y miles de madrileños que se reincorporarán a sus trabajos y quehaceres diarios a partir del próximo lunes deberán volver a enfrentarse a la ‘yincana’ de tráfico generada por las obras de envergadura que descosen la ciudad de arriba a abajo.

Unas obras que, circundado Madrid por casi todos sus flancos, han convertido la movilidad en un reto para la paciencia de sus habitantes todavía mayor del habitual. Casi un test de estrés con pruebas a cada cual más desafiantes: el soterramiento de la A-5, la renovación del intercambiador de Conde de Casal, la ampliación de la L-11 y el corte parcial de la línea 6 – que este mes cambiará de arco-, la cubrición de la M-30 a la altura de Ventas y el soterramiento de la autovía al norte de la Castellana, que en agosto entró en su fase de mayores afecciones al tráfico.

Consciente de las dificultades que van a experimentar los madrileños, el Gobierno municipal ha previsto adaptar los planes de movilidad de las obras de soterramiento de la A-5, Ventas o Castellana ‘en función de la evolución’ del tráfico, tal y como avanzó a principios de semana la alcaldesa en funciones, Inma Sanz. Empezando por este lunes, cuando se pondrá un marcha un dispositivo que incluye  gratuidad en autobuses y Bicimad (1, 8 y 9 de septiembre), refuerzos en la red de transporte público, vigilancia especial y recomendaciones para el uso de aparcamientos disuasorios.

Afecciones en Ventas y Castellana

Las obras de cubrición de la M-30 en Ventas vienen generando incidencias en la autovía y en varias calles del entorno debido a trabajos de urbanización y cimentación. Durante los meses de verano se ha ocupado un carril de circulación en sentido norte de la M-30 —medida que se prolongará hasta finales de 2025— y se ha reducido el ancho de los carriles en ambos sentidos, con un límite de velocidad fijado en 50 km/h en la zona de trabajos. A partir del 8 de septiembre comenzará una nueva fase con la ejecución de pilotes, lo que mantendrá las afecciones en la calzada.

Tras un inicio mucho más tranquilo, el pasado 4 de agosto arrancó la segunda fase de los trabajos, que suponen mayores afecciones al tráfico. Así, hasta diciembre de 2026, los cortes afectarán a los carriles centrales de ambos sentidos entre Sinesio Delgado y el Nudo Norte de la M-30. Se mantendrá abierto el tráfico por las calzadas laterales —dos carriles en el lateral de fincas impares (norte-sur) y tres carriles de uso general más un carril BUS en el lateral de fincas pares (sur-norte)—, de modo que la circulación no se vea interrumpida por completo.

Para minimizar el impacto, el Ayuntamiento ha desplegado un plan con rutas alternativas tanto hacia la M-607 como hacia la A-1 y la M-11. La EMT mantendrá operativas todas sus líneas, aunque 13 de ellas sufrirán ajustes puntuales de recorrido. Las seis líneas nocturnas mantendrán sus recorridos habituales y el Metro reforzará la línea 10 y su ramal 10b con mayor frecuencia de paso en días laborables.

Nuevos desvíos en la A-5

El soterramiento de la A-5 lleva ya más recorrido que los dos proyectos anteriores. Desde que comenzaran en octubre de 2024, las obras han ido atravesando distintas fases, sumando nuevas complicaciones y desvíos en todo el entorno de la autovía de Extremadura. El último de ellos arrancó también el lunes 4 de agosto, cuando se cortó el paso inferior que conecta el paseo de Extremadura con la glorieta de la calle Dante y la avenida de Portugal, que enlaza con el desvío al Parque de Atracciones.

Un corte necesario para comenzar los trabajos de construcción del nuevo baipás (desvío de todo el tráfico de la A-5 hacia el norte) del Parque de Atracciones, que se abrirá en el mes de septiembre para demoler el enlace existente y proseguir con la ejecución del futuro túnel.  Los vehículos podrán cruzar del barrio de Lucero al de Batán y acceder a la A-5 tanto por la calle de Carlina como por la de Villagarcía. El itinerario peatonal también se ve afectado al cortarse el paso inferior, siendo el servicio especial de la Empresa Municipal de Transportes (EMT Madrid) de los barrios de Batán y Lucero (SE 3) la mejor alternativa para los vecinos.

Cortes en el transporte público

El tramo este de la línea 6 de Metro, entre Moncloa y Legazpi, permanecerá fuera de servicio desde el 6 de septiembre hasta el 31 de diciembre. Durante estos meses, decenas de miles de viajeros tendrán que recurrir al autobús sustitutivo SE6.

El Consorcio Regional de Transportes ha anunciado un refuerzo de frecuencias, aunque reconoce que en las horas punta podría registrarse saturación en el servicio.

A esta incidencia se suman las obras de ampliación de la línea 11, que desde agosto obligan a desviar nueve rutas de la EMT en el entorno de Atocha. Las modificaciones afectan a paradas situadas en ejes tan concurridos como la avenida Ciudad de Barcelona y el paseo de la Infanta Isabel, lo que amenaza con provocar complicaciones añadidas coincidiendo con la “vuelta al cole”.

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