Latif se encuentra cada mañana con Julián al llegar a la planta de RecuMadrid en el barrio de Los Ángeles, que pertenece al distrito madrileño de Villaverde, uno de los más humildes de la ciudad. Cuando él llegó a España desde Marruecos, estuvo un tiempo sin poder trabajar y sin papeles. ‘Fue muy duro’, dice en un descanso en el que atiende a este diario, entre la reparación de un horno y la de una lavadora.
La Asociación sin ánimo de lucro En La Brecha (Arropando Esperanzas), que se ubicaba en Protazgo (Puente de Vallecas), le acogió ‘porque tenía relación con la parroquia’. ‘Empecé colaborando con ellos y, poco a poco, me fueron conociendo y me ayudaban con el alquiler y con los papeles, que los conseguí en 2012’, relata. Allí ya aprendió el oficio de recogida y reciclaje de ropa, calzado y menaje, un conocimiento que sirvió para que, cuando esa entidad social desapareció, encontrase un nuevo empleo en RecuMadrid.
Llegó en 2019, con un contrato de inserción laboral para personas en riesgo de exclusión social. En RecuMadrid reciben a los trabajadores que les remiten los Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid, personas con ‘situaciones muy difíciles y que buscan un apoyo para salir adelante’, señala Montse Boyero, técnica de Producción del área del departamento que se encarga de la preparación para la reutilización de electrodomésticos y aparatos electrónicos y eléctricos. Dan una segunda oportunidad, entre otros, ‘a gente que viene con un perfil de asilo, a madres solteras, a parados de larga duración o a personas con alguna enfermedad mental’.
Julián y Latif reparan un horno en RecuMadrid. / Alba Vigaray
‘Aquí se les brinda la posibilidad de seguir mejorando en esas habilidades para que estén preparados para la reinserción en el mundo laboral ordinario. Hace poco se reinsertó un chaval y estamos muy contentos por él’, afirma orgullosa.
Latif ahora trabaja en un proyecto conjunto en el que colaboran la Asociación Española de Recuperadores de Economía Social y Solidaria (AERESS) y BSH Electrodomésticos, empresa conocida por ser la propietaria de marcas como Siemens, Balay, Bosch o Gaggenau. Esta iniciativa se lleva a cabo en nueve centros repartidos en diferentes localizaciones a nivel nacional. RecuMadrid es uno de ellos y empezó a trabajar con BSH hace poco más de un año.
Huella de residuos eléctricos
En el año 2015, se aprobó un real decreto de sobre residuos de aparatos eléctricos y electrónicos y fue poco después cuando BSH y AERESS firmaron su acuerdo de colaboración. ‘Pensamos que, si uno de cada cuatro electrodomésticos que se venden en España son de Siemens, de Balay, Bosch o de Gaggenau y si hay 35 millones de aparatos de nuestras marcas en el mercado, nuestra responsabilidad como empresa líder es la de dar ejemplo y ayudar a alargar la vida útil de los electrodomésticos y a reducir la huella’, explica Beatriz Ruiz, directora de Servicio al Cliente de BSH y encargada en la empresa de gestionar el acuerdo con AERESS.
Las nave donde Recumadrid, en Villaverde, restaura y repara grandes electrodomésticos para darles una segunda vida. / Alba Vigaray
Según datos de BSH, desde 2016 hasta 2023 han conseguido recoger 21.309 aparatos y cuentan con un porcentaje de reutilización del 26%, mientras que el resto se ha aprovechado para extraer piezas. La compañía recoge los electrodomésticos del domicilio del cliente, bien sea porque va a renovar sus aparatos, porque va a hacer una reforma o porque ya no lo necesita. ‘Los apartamos y seleccionamos aquellos que tienen alta probabilidad de seguir funcionando con una pequeña reparación y se los facilitamos a AERESS, que se los envía a las diferentes entidades con las que trabaja. Ellos los limpian, los reacondicionan y nosotros les echamos una mano en cómo gestionar esa reparación, porque un electrodoméstico es un aparato complicado y hay que saber cómo repararlo’, sostiene Ruiz.
Además, les facilitan un precio ‘más ventajoso’ en los repuestos para que puedan reacondicionarlo a un coste asequible y así posteriormente venderlos en tiendas como las que gestiona RecuMadrid en Villaverde, Carabanchel y en la calle Fuencarral de la capital. ‘Nos parecía que, aunque el principal foco del proceso era incrementar la sostenibilidad y reducir el residuo, al final terminó siendo una iniciativa muy redonda, porque tiene un enfoque medioambiental y otro social, tanto en la venta asequible como la disponibilidad de trabajo para personas en riesgo de exclusión social’, resume.
Inserción laboral
A los trabajadores que llegan a RecuMadrid a través de Servicios Sociales se les hace un primer contrato de seis meses con una posible continuidad de hasta tres años. Durante las prórrogas del mismo, dedican dos horas al mes con los empleados a los que pretenden insertar laboralmente de manera individual y ‘se le da apoyo’, indica Montse Boyero. ‘Hace poco se acaba de reinsertar un chaval y estamos muy contentos por él’, dice, a lo que su compañero Luis de Jesús, técnico de Producción de Voluminosos (muebles, enseres, menaje y decoración) y Ropa agrega que ’cuando se van, nos da pena’.
Imágenes de las nave donde Recumadrid, en Villaverde, restaura y repara grandes electrodomésticos para darles una segunda vida. / Alba Vigaray
‘Trabajamos muchas cosas con ellos y vemos cómo van creciendo a nivel laboral y personal. Hemos conseguido que gente, sin que llegue a completar su itinerario de tres años, que es lo ideal, se reinserte y no vaya al paro’, señala ella, porque ‘es más fácil encontrar trabajo cuando estás activo’, incide él.
El espíritu social que tiene la labor de entidades como RecuMadrid es ‘darles una oportunidad a esas personas, acompañarlas en ese camino para que crezcan, para que se valgan por sí mismos’, señala Boyero. ’Somos una muleta para ayudarles en situaciones complicadas’ y les ofrecen además ‘apoyo administrativo y con el idioma o con el carnet de conducir’, es decir, un acompañamiento ‘socioeconómico, laboral y emocional’.
La nueva vida de Latif
Latif repara junto a Julián frigoríficos, congeladores, lavadoras, lavavajillas, secadoras, hornos, microondas y placas vitrocerámicas. Él entró a RecuMadrid para participar en la recogida de ropa, pero le derivaron después a la recolecta de muebles y se dieron cuenta de que ‘arreglaba cosas en las recogidas domiciliarias, reparaba algunos objetos, como radios, y daba el perfil’, destaca Luis de Jesús.
Julián, compañero de Latif, trabaja en RecuMadrid. / Alba Vigaray
‘Está muy especializado y es una persona con mucha capacidad de aprendizaje y con mucha creatividad y empeño a la hora de trabajar’, afirma Boyero, por lo que, cuando finalizó su contrato de inserción, decidieron contratarle en la empresa a raíz del acuerdo firmado con BSH. La iniciativa ha ayudado a la inserción de aproximadamente 20 personas en riesgo de exclusión a lo largo del año.
Latif, de 54 años, considera que, ‘como soy mayor, no puedo trabajar en ningún sitio fuera’. ‘Sólo puedes encontrar trabajo si conoces a gente y yo estoy aprovechando la vida y ya está’, dice. Que le hayan otorgado la oportunidad de dedicarse a dar una segunda vida a electrodomésticos de segunda mano ha sido para él un regalo: ’Todo ha cambiado a mejor, me han salvado la vida’.
[Este reportaje fue inicialmente publicado en EL PERIÓDICO DE ESPAÑA el 8 de septiembre de 2024]
