En el centro de la pista, una enorme jaula completamente negra de unos 20 metros de altura. Como hilo musical, un zumbido constante sobre base tecno, un piano desquiciado después y electrónica atronadora con bocinas para seguir calentando el ambiente. Los momentos previos al concierto de Radiohead este martes en Madrid, el primero de su vuelta a la vida y a los escenarios tras siete años de silencio, tenían bastante de fiesta oscura y desquiciante. Como si al público le hubieran convocado para presenciar en directo el apocalipsis. Pero fue en su lugar un deslumbrante renacer, la reconexión con su público de una banda a la que se había echado mucho de menos, lo que se pudo ver en un Movistar Arena que, a pesar del llenazo con 17.000 espectadores en el primero de sus cuatro shows madrileños, parecía reservar huecos para que el reencuentro se celebrase sin agobios
Radiohead renace en Madrid con un apoteósico concierto entre el rock y la rave desatada
