En los años 70 fueron miles los trabajadores que emigraron desde la Península hacia Mallorca. La isla empezaba su expansión turística, convirtiéndose en uno de los principales destinos de vacaciones. Y, por lo tanto, Mallorca ofrecía un futuro laboral.
Nuevo fenómeno migratorio: los jubilados regresan a la Península porque no pueden mantenerse en Mallorca
