Mbappé y Lunin evitan un sofocón de un Real Madrid que acabó pidiendo la hora ante un combativo Talavera

Los árbitros españoles son malos. Lo confirmó Cuadra Fernández señalando un protestado penalti que ayudó a doblegar la resistencia de un Talavera que se mostró ordenado hasta que el colegiado balear se sacó una pena máxima de la manga. Pudo, y debió, haber pitado otro previo a Endrick que se tragó y no hubo VAR que le enmendase la plana. Pero quizás consciente de su error le regaló al Madrid una pena máxima que ni hacía falta a los de Xabi ni merecían los locales. El partido enloqueció en los minutos finales y los blancos acabaron pidiendo la hora y aferrándose a Mbappé para pasar a octavos.

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