Desmienta a Ayuso: ¿es la izquierda madrileña triste?
¿Triste? Triste es ella. Yo creo que está amargada porque la izquierda está gobernando España. Pero Ayuso no se imagina la alegría que da luchar con otros por lo que es justo. Nosotros somos muy alegres y se puede ver cada vez que se junta toda la militancia, sea para defender el derecho a la educación pública o para celebrar La Madrileña, la verbena que hacemos todas las primaveras.
¿Y Manuela Bergerot es alegre, es triste…?
Manuela Bergerot es una mujer muy optimista y muy disfrutona.
¿Es más fácil verla en un museo o en un karaoke?
Se me puede ver en los dos, porque me gustan mucho los dos. Lo que pasa es que en un karaoke no me iba a reconocer. Sería esa que canta fatal Como yo te amo, de Rocío Jurado.
¿Es Madrid de derechas?
No, Madrid no es de derechas. Tres décadas de la derecha gobernando, desmantelando y deteriorando la sanidad, la educación pública, creando redes clientelares para favorecer a los suyos acaban generando cierta idea de Madrid. Pero Madrid no es de derechas y lo hemos demostrado en 2015, cuando ganamos el Ayuntamiento de la capital, y lo estamos demostrando día a día hoy desde las ciudades en las que estamos gobernando: Alcorcón, Parla, Getafe, Coslada… Desde cada una de esas ciudades estamos demostrando que hay una Comunidad de Madrid mejor que es posible, que hay una alternativa.
¿Qué le gusta de esta ciudad, de esta región?
La vida de los barrios, sentarme en el bar de debajo de mi casa, juntarme con los míos a charlar a disfrutar…
¿Cuál es su barrio?
Tuve la suerte de crecer al lado de la Sierra, en Torrelodones. Con 18 años me vine a Lavapiés y estuve viviendo en una corrala en la que fui feliz, en la que tuve a mi hijo, el primer año de mi hijo creció en la corrala. Después me fui a vivir a Malasaña. Y ahora estoy viviendo al lado del río. Ojalá todo el mundo pudiera tener cerca una zona verde, pero ya se sabe que en la capital tenemos al alcalde de la motosierra…
¿Qué le sobra a Madrid?
Asfalto. Buitres como el Grupo Quirón. Caraduras que vienen a aprovecharse de lo público y a darle el dinero a las empresas de sus amigos…
¿Y qué le falta, además de vivienda asequible?
Piscinas públicas, refugios climáticos, pediatras en los centros de salud, plazas en las escuelas infantiles…, lo más básico. Pero, sobre todo, lo primero que le falta es un gobierno que quiera a Madrid.
Nos han colonizado las cartas en inglés y los dobles de cerveza a cuatro euros… Están vendiendo Madrid a los mejores postores.
Volvamos a lo alegre. Cuando hay que celebrar, ¿dónde y cómo?
En lo político, cada vez que hemos tenido que celebrar algo, como por ejemplo que estamos gobernando nueve ciudades en esta región y que estamos mostrando ese futuro que viene, la sede de Más Madrid es un lugar muy bueno para juntarnos. Y en general, los parques y las plazas. El mes pasado, por ejemplo, la batalla naval de Vallecas. Pocas fiestas populares hay más maravillosas: volver a ser como una niña pequeña, mojarte, mojar a los demás y terminar con un tinto de verano con limón y un bocata de panceta en la caseta de Más Madrid.
¿Algún restaurante, algún bar que le sea especial?
Me encanta saber y conocer a las personas con las que comparto barrio, así que el de debajo de casa. Los mejores bares de Madrid son los bares de los barrios. La pena es que en el distrito Centro cada vez haya menos porque nos han colonizado las cartas en inglés y los dobles de cerveza a cuatro euros… Están vendiendo Madrid a los mejores postores.
No le preguntaré el nombre de ese bar de debajo de su casa por no señalar dónde vive, pero sí el del camarero o camarera que atiende la barra.
Bibi.
Y a la Taberna Garibaldi, ¿ha pasado?
No. Sigo yendo mucho a Lavapiés porque tengo amigas y amigos que hice cuando vivía ahí y porque me gusta ir mucho al Teatro del Barrio y al Valle Inclán. Voy bastante, sobre todo a las terracitas.
Pero a la Garibaldi no…
A la Garibaldi no [risas].
Me encantaría invitar a todo el mundo a las lentejas que cocino. De las mejores. Lo puede decir mi hijo. Cada semana cae un buen plato de lentejas
¿Con quién no tomaría nunca una cerveza o ese tinto de verano y ese bocata de panceta?
Con todos esos fachas que están señalando a las personas migrantes y que están pretendiendo convertir esta Comunidad en un infierno. Porque, además, son quienes luego señalarán a las personas por su orientación sexual, a los que son de otra clase social… En definitiva, a cualquiera que piense diferente.
Alfonso Serrano dijo en esta misma entrevista que le salen unas torrijas “espectaculares”. ¿Y usted?
Me encantaría invitar a todo el mundo a las lentejas que cocino. De las mejores. Lo puede decir mi hijo. Cada semana que él vive conmigo hay un día que cae un buen plato de lentejas.
Bergerot, en un parque en el Paseo de las Acacias, junto a la sede de Más Madrid. / ALBA VIGARAY
Una afición suya que crea que me vaya a sorprender. Si me dice que sigue la Fórmula 1 me deja loco…
No, no… Tengo aficiones, pero, además, soy coherente. Amo jugar al ping-pong, se me da muy bien y me gusta mucho ganar.
A veces la política tiene algo de ping-pong, ¿no? Los jueves en la sesión de control de la Asamblea, por ejemplo.
Ojalá fuera un ping-pong sobre ideas y sobre modelos para Madrid.
¿No es un tono demasiado bronco?
A veces nos lo dicen. O nos hablan de polarización. Pero yo pienso, ¿a qué se refieren con polarización? Si vamos a un Pleno de la Asamblea y exigimos al Gobierno de la Comunidad de Madrid verdad y reparación para las 7.291 personas que murieron por los protocolos de la vergüenza en las residencias, para sus familiares, y sale a responder una presidenta que no solo señala a los familiares que hemos invitado al Pleno que se sientan detrás de nosotros, sino que, además, los insulta, ¿qué polarización hay ahí? Yo solo veo a unos que han cometido una injusticia y otros que estamos exigiendo que se cumplan los derechos fundamentales más básicos.
En 2027 estaré en el lugar donde más me necesite Más Madrid. Ahí me remangaré, como en cada ocasión, y ahí estaré
Hace unos meses, un compañero suyo de partido, Diego Figuera, dejó la Asamblea y se despidió con un discurso en el que revelaba cierto hastío con lo estériles que resultan a menudo los debates en el Pleno. ¿No le da cierta envidia esa posibilidad de apearse?
No, no, no, ninguna.
¿No agota esa exposición, esa confrontación…?
A veces, pero la política te da muchísimo. Te da la oportunidad de estar valorando todo el rato lo que de verdad importa, de conocer gente maravillosa con la que, además, te reafirmas en que transformar lo que parecía imposible es posible… Yo creo que quienes hemos hecho política siempre lo vamos a seguir haciendo desde dentro de las instituciones y desde fuera de las instituciones. La política institucional es una etapa más, importantísima y que llevo con mucho orgullo, pero la política no la voy a dejar de hacer nunca.
¿Por qué entró usted en política?
Es que yo siempre he hecho política, porque siempre he entendido que, para mejorar las cosas, la vía es juntarte con los que tienes a tu alrededor. Ya sea para pelear por el derecho a la vivienda o cuando participaba en las AMPAS del colegio y del instituto de mi hijo. Hacía política cuando trabajé durante muchos años por el derecho a la memoria de las víctimas del franquismo. Y luego se da un paso a la política institucional para cambiar las cosas. Y puedo dejar la política institucional, pero la política no saldrá de mí.
La portavoz regional de Más Madrid cree que a la región le sobran asfalto y caraduras y le falta un gobierno que la quiera. / ALBA VIGARAY
¿Dónde se ve en 2027?
En el 2027 veo a Más Madrid en la Puerta del Sol regulando los alquileres y en Cibeles cerrando los pisos turísticos ilegales.
Pero ¿dónde se ve usted? ¿Encabezando una candidatura?
Como proyecto colectivo, desde esa concepción que tengo de la política, estaré en el lugar donde más me necesite Más Madrid en 2027. Ahí me remangaré, como en cada ocasión, y ahí estaré.
Un propósito para el próximo curso.
Leer más ficción, desengancharme un poco del móvil para poder leer un poco más. Y seguir haciendo crecer a Más Madrid.
Tengo el convencimiento de que Argentina es mucho mejor que Milei, igual que sé que Madrid es mucho mejor que Ayuso
¿Qué libro se lleva, por cierto, estas vacaciones?
Me llevo muchos porque siempre tengo el deseo de leer mucho. Luego ya la realidad manda… Últimamente estoy descubriendo a autoras españolas jóvenes y tengo uno que me recomendaron en la librería La Libre de Leganés de una autora que se llama Bibiana Collado, Yeguas exhaustas. Es una novela sobre la identidad de clase y cómo se van heredando las violencias machistas generación tras generación.
¿Vuelve por Argentina?
Sí, claro, todo lo que puedo. Para ver a mi familia, a mi padre, a mis hermanos… Sí, sí. Por supuesto.
¿Y con qué ánimo?
Pues con el mismo que el del pueblo argentino, que se caracteriza por no bajar los brazos nunca. Yo tengo el convencimiento de que Argentina es mucho mejor que Milei, igual que sé que Madrid es mucho mejor que Ayuso.
