La tipología del crimen está cambiando paulatinamente en Madrid. La Memoria anual de 2025 de la Fiscalía de la Comunidad de Madrid, elaborada a partir de los datos de 2024, recoge una evolución progresiva en el perfil delictivo, con menos muertes y delitos violentos graves a cada año que pasa, pero un peso cada vez mayor de los delitos económicos y los ciberdelitos, especialmente acusado en la capital.
De esta manera, en el último año se observa una reducción en delitos violentos tradicionales, como los homicidios – en mínimos históricos de 2018 tras reducirse más de un 36%, aunque han aumentado las lesiones-, y un incremento notable en delitos económicos, tecnológicos y contra la administración pública. Este cambio, señala la Fiscalía, responde a factores como la creciente digitalización, la complejidad de las estructuras delictivas y el fortalecimiento de las capacidades de investigación en ámbitos especializados.
La Memoria refleja una presencia creciente de delitos que hace apenas dos años no figuraban entre los más frecuentes, como estafas con aprovechamiento de plataformas de compraventa, anunciantes fraudulentos, brokers falsos y estafas vinculadas a criptomonedas o alquileres vacacionales. También están ganando peso, advierte la Memoria, otras dos problemáticas vinculadas a las nuevas tecnologías, como son la sextorsión y el robo de material íntimo para chantajear.
Auge del fraude y el cibercrimen
En 2024 se contabilizaron 21 homicidios dolosos y asesinatos, un 36,3% menos que el año anterior (33) y la cifra más baja desde 2018. Cuatro de estos crímenes estuvieron vinculados a violencia de género —la mitad que en 2023—, mientras que las principales motivaciones fueron riñas y ajustes de cuentas. Sin embargo, la violencia no desaparece: los procedimientos por lesiones aumentaron un 6,4%, hasta 42.070, con predominio de lesiones simples (36.264 casos).
Por el contrario, el bloque de delitos contra el patrimonio se disparó un 11,5%, con 43.672 procedimientos incoados. Entre ellos, destacan las estafas (10.574, +21,2%), los hurtos (10.432, +18,1%) y la apropiación indebida (4.734, +11,7%). También se observan subidas en delitos societarios: el blanqueo de capitales creció un 54,7% y la administración desleal un 28,2%, mientras que se registraron por primera vez casos de corrupción en el sector privado.
La ciberdelincuencia es otro de los vectores de crecimiento. Los daños informáticos se duplicaron (+80%), los delitos contra la propiedad intelectual se triplicaron (+219,2%) y los vinculados a propiedad industrial crecieron un 34,7%. Buena parte de las estafas, además, se producen en el ámbito digital mediante suplantaciones de identidad y fraudes en línea.
Un mapa desigual y necesidad de adaptarse
La distribución geográfica de los delitos no es homogénea. Mientras que Madrid capital concentra la mayor parte del incremento en ciberdelitos y procedimientos por pornografía infantil – 120 en 2024 frente a los 83 incoados en 2023, un aumento de en torno al 45 %-, los municipios y nodos urbanos de la periferia – especialmente aquellos con problemas estructurales de vivienda y exclusión social-, presentan más criminalidad asociada al tráfico y consumo de drogas.
A la vista de estos datos, la Comunidad está experimentando una transformación en su mapa delictivo, con una clara tendencia hacia delitos de ‘cuello blanco’, económicos y digitales. Esto exige una adaptación urgente de las estructuras judiciales y policiales, así como una mayor especialización en ciberseguridad, análisis financiero y cooperación internacional. En este sentido, la Fiscalía insiste en la necesidad de dotación de recursos humanos y tecnológicos para mantener la eficacia en la persecución de estas nuevas formas de criminalidad.
