En 2023, con la reorganización del Gobierno madrileño tras las últimas elecciones, uno de los departamentos de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior cambió de nombre. O de apellido más bien. La Dirección General de Biodiversidad y Recursos Naturales pasó a llamarse Dirección General de Biodiversidad y Gestión Forestal. El cambio, defienden en la cartera que dirige Carlos Novillo, no fue anecdótico. En la consejería existe la convicción de que años de conservacionismo han impulsado una regulación demasiado estricta desde el punto de vista de la relación del hombre con los espacios naturales y, en particular con los bosques.
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