Jorge Juste, el discreto empresario que saltó a la fama por haber tenido un lío con Ana Obregón

La prensa dedicaba ríos de tinta a la actriz-bióloga-presentadora Ana Obregón a comienzos de los años noventa. Pero entonces no solía centrarse en sus méritos profesionales, que, por otro lado, eran poco reseñables, sino en sus líos amorosos, que sí dieron juego desde el minuto uno. Ya en 1976, cuando contaba veintiún años y a efectos de vida pública tan solo era una joven de la alta sociedad, hija del empresario Antonio García, dueño de la constructora Jotsa y artífice de la urbanización de lujo La Moraleja, mantuvo un romance con Francis Martínez Bordiú, primer nieto varón del dictador Franco, pero la cosa no acabó de cuajar. Después fue la novia oficial de Miguel Bosé, entonces un ídolo de adolescentes, al que conocía desde la infancia, y tras actuar en algunas coproducciones con Estados Unidos se enamoró del jugador de baloncesto del Real Madrid Fernando Martín, con el que tenía más bien poco en común. Recuperada del dolor por su trágica muerte en el 89, Ana se dejó ver acompañada por otros amigos especiales como el torero Roberto Domínguez o el escultor Víctor Ochoa, aunque ninguno la dejó tan embelesada como Alessandro Lequio, un joven y atractivo italiano al que conoció en casa de un famoso multimillonario y mecenas.

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