Tenerife es mucho más que sol y playa. La mayor de las Islas Canarias ha emprendido un camino decidido para posicionarse como un destino de experiencias, donde el visitante no solo contempla, sino que participa, conecta, siente y sobre todo saborea. Porque en esta isla, comer es mucho más que una necesidad: es una forma de conocer su historia, su biodiversidad y su gente. Un destino donde la gastronomía no es un simple acompañamiento al viaje: es el viaje en sí. Un recorrido por mercados agrícolas, fincas sostenibles, bodegas centenarias, restaurantes de vanguardia y cocinas humildes donde cada cucharada tiene una historia que contar. Como afirma Lope Afonso, vicepresidente del Cabildo de Tenerife: ‘La gastronomía se ha convertido en una auténtica referencia turística. Primero creímos en el producto, luego lo envolvimos adecuadamente. Hoy, más del 40 % de los turistas prueban la gastronomía local. Y esto ya no es solo un acto cultural: es un acto turístico’.
Entre volcanes y túnidos: Tenerife, donde cada bocado es un viaje por el paisaje, la cultura y la emoción
