Decenas de personas, entre seguidores y curiosos, y de todas las edades hacían guardia este miércoles, por segundo día consecutivo, ante un céntrico hotel madrileño, esperando atisbar a su puerta a los componentes del grupo coreano Stray Kids, que trajo el martes al Metropolitano el único concierto en España de su gira mundial.
A primera hora de la tarde, seguía la vigilia que ya se había formado antes de la hora de comer y que obligó, como en la víspera, a cierto despliegue policial. Mientras los concentrados aguardaban expectantes, el equipo de la banda de K-pop abandonaba discretamente el hotel a bordo de media docena de monovolúmenes negros con los cristales tintados que salían por el túnel del aparcamiento subterráneo recayente a la calle Alcalá enfilando la ruta hacia el aeropuerto de Barajas.
Seguidores de Stray Kids esperan al grupo en el Four Seasons de Madrid. / EPE
La banda aterrizó en la capital el lunes, un día antes del concierto. Desde entonces, numerosos seguidores han ido en su búsqueda: sin embargo, pese al esfuerzo titánico, no lo lograron. Asimismo, aprovechando la visita, distintos establecimientos organizaron actividades especiales que provocaron colas multitudinarias en el centro.
Stray Kids es uno de los mayores exponentes del K-pop, el género que está conquistando el planeta desde Corea del Sur. Se formó en 2017 de la mano de JYP Entertainment, una de las compañías discográficas más punteras del país. Ahora bien, este fenómeno tiene su origen en los 90 gracias a a los popularísimos Seo Taiji and Boys: fueron los primeros en desatar un terremoto que hoy tiene a BTS, Blackpink, Twice, Red Velvet y Seventeen como grandes referentes. Todos surgieron igual: un casting y duros procesos de formación en canto, comunicación y baile.
Largas colas para comprar 'merchandising' de Stray Kids en el Metropolitano. / DAVID RAW
Durante el concierto se mostraron impolutos y mecánicos, ejecutando una coreografía impecable. Sabían dónde mirar, cómo dirigirse al gentío. Hasta su expresión estaba preparada. Sacaron su artillería pesada frente a un público en efervescencia desde el primer segundo. El sábado tocarán en París.
