El secreto de la pequeña biblioteca en las afueras de Madrid que más libros infantiles presta: ‘La demanda es bestial’

No paran de entrar niños y niñas a la biblioteca de Sanchinarro. Lo hacen acompañados de los últimos libros que han devorado. Tienen una misión: devolverlos y, en cuestión de minutos, tras consultar el catálogo, arrancar su próxima aventura. Vienen a menudo, en parte, claro, avivados por sus familias. No es grande, así que se la conocen al milímetro. Se saludan, corretean. En la María Lejárraga se reúnen habitualmente para recomendarse títulos y, por qué no, como buenos vecinos, compartir la vida. Es tal su popularidad que, desde que abrió sus puertas en 2017, poco a poco, se ha convertido en un punto de encuentro cultural en Madrid. Está a 20 kilómetros de la Puerta del Sol y, aunque hay otras 32 bibliotecas gestionadas por el Ayuntamiento en la capital, más céntricas y con colecciones mayores, ninguna presta tantos libros infantiles como ésta: 86.893 ejemplares en 2024. Una cifra que dobla la de Eugenio Trías, en Retiro, la más concurrida con 392.441 visitas. “No es casualidad”, dice Miguel Ángel Ortega, su director. Su historia es particular.

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