Aquella mañana se construyó en el Palacio Real un estudio nunca antes visto. El fotógrafo de la reina Isabel II, Jean Laurent, trajo a Madrid al inventor de una técnica desconocida en España hasta entonces: la fotoescultura. François Willème (1830-1905) la patentó en el París de 1860 con un objetivo: obtener una obra tridimensional con absoluta fidelidad. El proceso era complejo, pero rápido: bastaban 10 segundos y una sesión. Ahora bien, necesitaba 24 cámaras para ello. La Galería de las Colecciones Reales ha recuperado 39 piezas que, hasta el 18 de enero, en la Sala Borbones, desvelarán al público este antecedente del 3D.
El misterio de las 39 fotoesculturas que el Palacio Real imprimió en 1863: ‘Era una técnica que no existía, es sorprendente’
