‘Las cuentas no salen. Los costes de producción son bastante altos y las lonjas están marcando unos precios con los que no cubrimos ni esos costes de producción. Ahora mismo, el campo es deficitario. Se compensa con la parte que se cobra de la Política Agraria Común. Si se recorta esa compensación, el daño que se le va a hacer al campo en la Comunidad de Madrid, sobre todo al cereal, es elevado. Estamos hablando de un punto de inflexión. Ahora mismo, con la situación del mercado hoy y los accidentes geopolíticos actuales, desaparecería mucha gente del sector porque no tendría viabilidad ninguna’. Francisco José García, presidente en Madrid de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja), es concluyente. El campo madrileño, como el resto del campo español, depende de las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) europea. Y vive con inquietud el recorte en este presupuesto que se anticipa desde la Comisión Europea.
El pasado 16 de julio, agricultores de toda Europa, también españoles en una movilización respaldada por las organizaciones madrileñas, se manifestaban en Bruselas coincidiendo con la presentación de la propuesta comunitaria para el marco de la futura PAC para el periodo 2028-2032. El planteamiento pasa por una rebaja de hasta el 22%, de los 387.000 millones de euros del marco 2023-2027 a 302.000 millones de euros.
Por delante quedan meses de negociaciones, pero la preocupación se extiende por el sector primario español, y el madrileño no es ajeno. ‘Cada vez que hay una modificación de la PAC es para reducir el presupuesto’, se lamenta Jesús Anchuelo, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA) en Madrid. ‘Las exigencias que nos van poniendo por cuestiones medioambientales y de producción son cada vez mayores y el sector las va aceptando. Pero, lógicamente, si nos exigen, nos tendrán que compensar, porque no podemos competir con productos que vienen de fuera y que no tiene que cumplir con los requisitos que nos marca la Comisión Europea. Si cada vez que hay una reestructuración de la PAC es para exigirnos más y recortar económicamente esto no puede continuar’.
El 3,7% del PIB madrileño
Con un peso en el PIB de apenas el 3,7%, el sector agrario madrileño es pequeño, pero no deja de afectar a una parte de la población. El presidente de Asaja Madrid lo cifra en unas 5.000 familias. Según la Comunidad de Madrid, agricultura, ganadería e industria agroalimentaria aglutinan más de 1.500 empresas en la región y unos 200.000 trabajadores, el 8% del empleo. Pero no es solo una cuestión de cifras. Aparte de la contribución a la seguridad alimentaria, está, como recuerda García, su importancia en el equilibrio territorial. Si hay población en muchos de los 179 municipios de la Comunidad es por la actividad agraria.
Y esa actividad se mantiene en gran medida con las subvenciones llegadas de Europa. Según García, en el caso de la Comunidad de Madrid rondan los 35 millones de euros anuales. Para la campaña de 2024 se asignaron en ayudas directas a los agricultores españoles 4.882 millones de euros. A fecha de 31 de diciembre se habían pagado 3.665 millones de euros, de ellos 27,7 millones de euros a agricultores y ganaderos madrileños.
‘Todo el mundo los llama ayudas, pero en realidad no son ayudas’, apunta Anchuelo. ‘Son compensación por la pérdida de rentabilidad y el IPC que no va subiendo de nuestros productos. Al final esto no repercute solo en el agricultor y en el ganadero, repercute en todos los ciudadanos, en los consumidores, y es importante que esto se sepa. Si nosotros no recibimos esta compensación, nuestros productos no podrían estar a los precios que están en el mercado. Los consumidores tendrían que pagar más o irse a los productos que vienen de fuera de Europa, que, desgraciadamente, no reúnen los requisitos de calidad y de seguridad alimentaria que tienen los productos europeos’.
El secretario general de UPA Madrid, productor él mismo de cereal, el principal cultivo en el agro madrileño con unas 90.000 hectáreas, pone su propio caso de ejemplo. La cebada estaba estos días en lonja a unos 180 euros la tonelada; la avena, a 134 euros. ‘Son, convertidos en pesetas, los mismos precios prácticamente que le pagaban a mi padre hace 28 años. Entonces sembrar una hectárea de cereal costaría unos 150 o 200 euros. Ahora estamos en unos costes entre fertilizantes, herbicidas, mano de obra, maquinaria…, de unos 750 u 800 euros por hectárea’. Es la misma horquilla de costes que da Francisco José García. Los ingresos por hectárea, añade, son de unos 500 o 550 euros.
‘Antes había un organismo que fijaba precios mínimos’, remarca Anchuelo en referencia al Senpa, dependiente del Ministerio de Agricultura, y que hasta los años 80 ordenaba la producción nacional y distribución del trigo con una política de precios garantizados para los agricultores. ‘Pero ahora, a los precios que estamos en un mercado libre, la explotación del campo no sería viable sin esas mal llamadas ayudas, no podríamos sobrevivir sin compensaciones’.
Sin relevo generacional
A todo ello suman los agricultores madrileños las incertidumbres por la situación arancelaria, el contexto de guerra en Ucrania y lo que el presidente de Asaja Madrid señala como tres de los principales problemas a los que se enfrenta el campo: el exceso de burocracia para los agricultores, la dificultad para encontrar mano de obra y el relevo generacional. ‘El campo madrileño está muy envejecido’, ratifica el secretario general de UPA Madrid. ‘Tenemos una media de edad de 66 años. Si ahora somos seis, al cabo de unos años van a quedar cuatro, y hay poca gente joven que se quiera incorporar’.
Tratar de favorecer ese reemplazo generacional es uno de los ejes del Plan de Dinamización del Sector Primario en la Comunidad de Madrid presentado por el Gobierno regional en abril, una estrategia que contempla la inversión de 148 millones hasta 2029 a través de 35 medidas, algunas preexistentes. De ellos, 16,5 millones de euros se destinan a incentivar la incorporación de jóvenes al campo, con un fondo de hasta 13,5 millones de euros para ayudas directas a titulares de explotaciones agrarias de entre 18 y 40 años. En la introducción del documento en que se plasma el Plan de Dinamización se afirma que en la comunidad se ha experimentado ‘una significativa disminución’ en el número de agricultores y ganaderos, concretamente un 15,33% entre 2020 y 2024, unos 700 menos.
En ese contexto, los agricultores madrileños seguirán secundando las acciones que a escala nacional y europea se vayan convocando para intentar revertir el recorte en la PAC anunciado. ‘En septiembre u octubre creemos que habrá movilizaciones en Bruselas con organizaciones de otros países, como Portugal, Italia y Francia, para cuando se esté negociando el desarrollo de esta Política Agraria Común’, avanza García. ‘Lo que no significa que no hagamos otros actos de protesta también aquí, en España’.
