De Madrid a la capital de Estados Unidos: un estudio sostiene que Washington DC copió su diseño urbano de Aranjuez

Con motivo de la inminente celebración del 250º aniversario de la independencia de Estados Unidos, la Embajada estadounidense en Madrid ha recuperado un estudio que sostiene que el urbanismo de Washington D.C. está inspirado directamente en el de Aranjuez. La investigación, publicada en 2019 en la revista Urban Planning and Development por equipos de la Universidad de Almería y la Universidad Politécnica de Madrid, concluye que la capital estadounidense reproduce a otra escala el esquema del Real Sitio y Villa de Aranjuez.

“Descubrimos, afirmamos, y hemos conseguido justificar y publicar que cuando se crea la capital de los Estados Unidos, Washington D.C, tras encargar el presidente George Washington su diseño a Thomas Jefferson y este al cartógrafo Pierre L’Enfant, la ciudad se basaba en los planos de Aranjuez”, explicaba entonces Francisco Manzano, miembro del grupo de investigación, a la Fundación Desqbre.

El trabajo detalla cómo L’Enfant trasladó al trazado de Washington el meandro del Potomac —en paralelo al del Tajo—, la disposición de los edificios principales y las doce avenidas radiales que parten del Capitolio, equivalentes a la Plaza de las Doce Calles en la ciudad española. El paralelismo no se detiene ahí: ambos planos comparten un diagrama en forma de L con dos grandes espacios rectangulares, donde se ubican respectivamente el Capitolio y la Casa Blanca en Washington y el Palacio Real y la iglesia de San Antonio en Aranjuez.

También se establece un vínculo entre el tridente del Jardín del Parterre y el formado por Pennsylvania Avenue NW, Maryland Avenue SW y Avenue H. Según el estudio, L’Enfant y su padre pudieron conocer el plano de Aranjuez durante su estancia en París en la década de 1770, al coincidir con Manuel S. Carmona, autor del diseño de la ciudad madrileña. Asimismo, Thomas Jefferson habría tenido acceso a esos planos en 1783, cuando se planteaba la creación de una capital para la nueva república.

La influencia de Versalles en el proyecto de L’Enfant de 1791 era bien conocida, pero este hallazgo añade a Aranjuez como referente clave. “Convencer a los americanos de que el diseño de su capital está copiado de un pueblo de España no ha sido una tarea fácil”, admite Manzano, que recuerda las dificultades para lograr la publicación en una revista estadounidense. La conclusión, sin embargo, ya es firme: Washington y Aranjuez comparten mucho más que un aire familiar en sus calles, y su parentesco urbanístico se ha hecho oficial en la literatura científica.

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