Una bomba envuelta en un ramo de flores cayó sobre ellos pocos minutos después de firmar el acta matrimonial. Su autor, el anarquista Mateo Morral, quería fulminar a Alfonso XIII y Victoria Eugenia. Ocurrió en el número 88 de la calle Mayor y, aunque hubo 25 muertos, así como 100 heridos, los reyes de España salieron ilesos. Algo falló durante el trayecto desde la iglesia de San Jerónimo el Real para que, al final, tristemente, la boda quedara marcada para siempre. De hecho, el traje de la novia se manchó de sangre aquel 31 de mayo de 1906 como si de una profecía se tratase. Sin embargo, los actos prosiguieron. Y el protocolo programado se cumplió a rajatabla. Una fortaleza que caracterizó a la última reina que habitó el Palacio Real. Y que, hoy, 56 años después de su muerte, la Galería de las Colecciones Reales pone en valor con la primera gran exposición dedicada a su figura.
Boda sangrienta, católica conversa e icono de la moda: por qué le debes tanto a Victoria Eugenia, la reina que revolucionó la monarquía española
