Sugiere usted mismo posar con casco. ¿Madrid va como un bólido?
Sí, como un Fórmula 1, sin duda alguna. Y en concreto en las áreas que a mí me toca dirigir, cultura, deporte y turismo, sigue creciendo ordenadamente.
¿Hacía falta un circuito, un Gran Premio?
Todo aquello que redunde en beneficio de la Comunidad, del ciudadano, es bueno. Y con los grandes eventos Madrid se ve engrandecida. La Fórmula 1, además, no es solo un gran evento deportivo que dura unos días para una serie de aficionados. Es un elemento tractor, motor, de aficionados, pero también de futuros deportistas. Todos los grandes eventos, y esto las federaciones nos lo dicen constantemente, incentivan que niños y jóvenes se interesen por la práctica deportiva. Madrid quiere acoger grandes eventos, pero todos los grandes eventos quieren ahora estar en Madrid: la Fórmula 1, la NFL, el Eurobasket… No hay límite y vamos a seguir trabajando en ello.
¿También en unos Juegos Olímpicos?
Sin duda. Los Juegos Olímpicos son algo fundamental en esta visión que estamos trabajando. Tanto el Ayuntamiento como la Comunidad de Madrid deseamos que los Juegos Olímpicos vengan y trabajamos en ello. Se mira muy a largo plazo, pero el trabajo tiene que empezar hoy para que cuaje dentro de unos años.
¿Se va a armar candidatura, entonces?
Sí, sí, sin duda.
¿Para cuándo?
Ahora mismo ya no se arman candidaturas para años concretos. Se presenta la propuesta y a partir de ahí se decide a qué país y cuándo van los Juegos Olímpicos. Estamos en eso. Por supuesto, armaremos la candidatura; las conversaciones se han iniciado.
Es el signo de los tiempos, vivimos en un mundo en el que la gente se hace selfis. Un mundo que a lo mejor va demasiado rápido y que pide parar y reflexionar. Pero renegar del mundo en el que vivimos me parece absurdo, no es constructivo
¿Qué le trajo de Murcia, con lo bien que se está allí?
El teatro. Estudié Derecho en Murcia, pero toda mi carrera la compatibilicé con la práctica del teatro, que, además, me venía de familia, mis padres se han dedicado al teatro toda la vida desde la parte teórica. Me ofrecieron una ayudantía de dirección, aquí en Madrid. Me vine para unos meses y llevo ya bastante más de 20 años.
¿Qué le falta a esta ciudad, a esta región?
Yo creo que seguir creciendo en el sentido en el que lo está haciendo. Vivimos en el mejor país del mundo, en la mejor región del mundo y en la mejor ciudad y lo que tenemos que seguir es pensando cómo mejorar el servicio público.
Contesta como consejero. Como vecino, ¿qué le falta a Madrid?
Es que sinceramente pienso que no le falta nada, más allá de seguir trabajando en la línea en la que se está trabajando. En general, lo que falta no ya en Madrid, sino en el mundo, es amor, mucho amor. Si tuviera que decir algo, digo que falta que despleguemos muchísimo más amor por los que nos rodean. Con esa visión de servicio público y con esa visión de agrandar los límites del cariño, del respeto, de la dignidad y del amor se puede llegar a muchos sitios.
¿Qué le sobra a Madrid? ¿Gente haciéndose selfis en el Oso y el Madroño tal vez?
Bueno, es el signo de los tiempos, vivimos en un mundo en el que la gente se hace selfis. Un mundo que a lo mejor va demasiado rápido y que pide parar y reflexionar. Pero renegar del mundo en el que vivimos me parece absurdo, no es constructivo. Hemos trabajado para construir un mundo que es el que es, con muchísimos inconvenientes, pero también con muchísimas ventajas. Ese momento de reflexión personal ya nos da un elemento importante de mejora, insisto, sin renunciar a lo que tenemos, que es lo que hay.
De Paco Serrano, en la azotea de la sede de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte, en la calle de Alcalá. / ALBA VIGARAY
Se dice entre economistas que el buen banquero central es el que retira el ponche cuando la fiesta se anima. ¿No está llegando el momento de retirar el ponche en la fiesta del turismo en Madrid?
En absoluto. En Madrid no hay un problema de turismo. Es muy perverso hablar de saturación turística, de turismofobia, demonizar el turismo porque no es cierto, eso no está pasando. Por supuesto, unas cotas de turismo como las que estamos recibiendo en la Comunidad de Madrid necesitan de una planificación estratégica y de una ordenación. Pero el turismo es bueno para la salud. Viajar es bueno para la salud. ¿Qué hacemos todos cuando nos llega nuestro periodo vacacional o qué intentamos hacer? Turismo. Todos somos turistas en algún momento. El turismo te hace sonreír y es bueno para la vida. Lo creo firmemente.
¿Qué es lo que más le enorgullece de su acción de gobierno de estos dos años?
La puesta en marcha del Ballet Español de la Comunidad de Madrid y la compra de Velintonia [la residencia en Madrid del poeta y premio Nobel Vicente Aleixandre].
Es muy perverso hablar de saturación turística, de turismofobia, demonizar el turismo… Todos somos turistas en algún momento
Desde su experiencia en los dos mundos, ¿hay más política en el teatro o más teatro en la política?
Yo me he encontrado bastante similitud. Se trata de estructurar el movimiento escénico de una serie de personas que, con muy buena voluntad, quieren llegar a un buen fin.
Pero en política hay teatro, ¿no?
Bueno, claro, la política es una escenificación de actitudes, de pensamientos, es el uso de la dialéctica, de la oratoria… Cuando Calderón nos habla del gran teatro del mundo nos habla también de la gran política del mundo. El teatro y la política surgen los dos de la polis.
Sin duda alguna, el mejor político de España es Isabel Díaz Ayuso. El Gobierno central está plagado de malos actores. Nadie se los cree. Los buenos actores trabajan la verdad
¿Quién es el mejor actor o actriz de la política española?
Sin duda alguna, el mejor político de España es Isabel Díaz Ayuso.
¿Y en el Gobierno?
El Gobierno central está plagado de malos actores. Nadie se los cree. Los buenos actores trabajan la verdad.
¿En cuál de esos dos mundos, el teatro o la política, se vive mejor?
Yo soy profundamente feliz en la política. He encontrado un mundo que me encanta. En este momento no me iría a ningún otro sitio. Estoy absolutamente feliz y pleno como persona.
También hay canalladas y cosas feas.
Pero ¿dónde no las hay? La vida es complicada, la política es complicada, las artes escénicas son complicadas… A mí me parece un mundo apasionante y estoy encantado donde estoy, no volvería a nada de lo que he hecho hasta ahora.
El consejero de Cultura, Turismo y Deporte madrileño señala entre los logros de los que se enorgullece la puesta en marcha del Ballet Español de la Comunidad de Madrid y la compra de Velintonia. / ALBA VIGARAY
¿Se ve en otra consejería?
No. Sin paliativos.
¿Los consejeros de Cultura ven la tele?
Sí. A mí me gusta mucho. Películas, series… El audiovisual tiene un potencial impresionante. Y veo los telediarios.
¿En qué cadena?
En casi todas. La Primera, La Sexta. Antena 3…, pongo casi todas. Y veo mucho deporte, ahora más que antes.
Un placer cultural culpable.
Me gusta First Dates. Ya no lo veo, porque deben de llevar como 200.000 programas… Pero en 2008 dirigí en un espectáculo escénico a Cristina y Marisa Zapata, las hermanas actrices que son camareras en First Dates. Empecé a verlo porque salían ellas y durante mucho tiempo lo vi y me lo pasaba muy bien.
¿Reguetón o zarzuela?
Zarzuela. La zarzuela somos nosotros, es nuestra cultura. Pero en absoluto de manera excluyente, también me gusta el reguetón. Sé que esto es arriesgado, pero lo he dicho en alguna ocasión: la labor que cumplieron en su momento los versos de los poetas del Siglo de Oro es de la que ha cogido el testigo la música hispana, la española y la hispanoamericana. Evidentemente, la altura poética no está en el mismo lugar, pero sí creo que en esa capacidad de transmisión a la generalidad de las personas a través de los ritmos, de la palabra, de la versificación, hay paralelismo entre nuestros poetas del Siglo de Oro y nuestros cantantes de música en español.
¿Bad Bunny es el Garcilaso de hoy en día? Puede ser. La poética ha cambiado, también la sociedad, pero, ‘mutatis mutandi’, uno tiene que ver que hay parámetros que sí que se cumplen. Sí, ¿por qué no? Me gusta ese titular
¿Bad Bunny es Garcilaso?
Sí, el Garcilaso de hoy en día, puede ser. La poética ha cambiado, también la sociedad, pero, mutatis mutandi, uno tiene que ver que hay parámetros que sí que se cumplen. Sí, ¿por qué no? Me gusta ese titular. Y volviendo a la pregunta, la zarzuela es nuestra identidad, de alguna forma, nuestra manera de ver el mundo.
¿Cómo convenzo a mis hijos de que de la zarzuela mola?
Llevándolos. El reto de los padres y de los educadores es tener un amplio conocimiento y manejar la adaptación o la preparación del niño para lo que va a ver. Pero hay que confiar en la capacidad de los niños para entender y para percibir aquello que están viendo. Estoy en contra de las adaptaciones banales a una supuesta mentalidad infantil o a una supuesta mentalidad juvenil de determinadas obras de arte.
¿Dónde pasa este verano?
Empiezo en Galicia y luego Cataluña, Levante, paso por Murcia y terminaré en Andalucía. Una vuelta muy interesante en tres semanas.
En ese periplo español, ¿verá alguna corrida de toros?
No creo.
¿Le gustan?
Sí, me gustan.
¿Pero le gustan o le tienen que gustar?
No, no, me gustan. Y los reivindico como cultura. He trabajado mucho con los toros en la escena. El propio García Lorca dijo que eran la manifestación cultural más grande que hay. Así que este verano seguramente no veré ninguna corrida, pero que me esperen en el próximo San Isidro.







