Pese a que España ya no vive en medio de una tormenta inflacionaria, la cesta de la compra es más cara que años anteriores. La pobreza infantil, que azota a casi uno de cada tres menores en el país, hace que cada vez más niños y niñas tengan dificultades para comer carne, pescado, pollo o proteínas similares cada dos días, tan importantes en las primeras etapas de la vida. Es ahí donde entran las becas comedor.
El Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid ha publicado este jueves la resolución definitiva de las personas beneficiarias de estas ayudas para el nuevo curso. Son más de 119.000 niños y niñas, 16.000 más que el año pasado. El aumento de beneficiarios se debe a la modificación de los criterios para acceder a ellas, al ampliar la renta per cápita hasta el umbral de la pobreza. Ahora, no se puede superar los 8.400 euros por familia; 10.000 en el caso de las familias numerosas.
Sin embargo, la organización critica que tan solo un 2,4% de estas becas son completas. La mayoría cubren únicamente el 45%. ‘Es decir, las familias tienen que pagar más de la mitad para poder al comedor escolar’, indica Macarena Céspedes, directora de Incidencia de la ONG Educo. Además, asegura que el número se queda corto en una comunidad donde hay un 31% de pobreza infantil.
Según la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades, la ‘inmensa mayoría de las solicitudes que no cumplían los requisitos y, por tanto, han resultado excluidas, lo han sido por superar el límite de renta o por no acreditar los ingresos familiares’. En este sentido, Céspedes expone que este año se ha hecho un esfuerzo importante para que la resolución provisional estuviera lista a finales del mes de julio, ‘pero las subsanaciones se tuvieron que hacer en agosto, un mes complicado’, lamenta.
Secundaria se lleva la peor parte
La falta de becas es especialmente relevante en la Educación Secundaria Obligatoria, sobre todo porque únicamente un 18% de los institutos cuentan con comedor escolar. En todo el territorio nacional, según Educo, casi 1,3 millones de niños, niñas y adolescentes que lo necesitan no tienen acceso a becas o ayudas, la mayoría de la ESO.
Instalación de Educo en la plaza de Callao, en Madrid. / EDUCO
‘Nos encontramos con el reto de que la mayoría de los centros educativos de este nivel no tienen comedor escolar, a pesar de ser clave para el derecho de la educación. Es un lugar donde se garantiza la comedia completa diaria pero también un espacio para el juego, para construir valores, resolver conflictos o relacionarse. Debería ser parte del proyecto educativo del centro. Y, para que esto sea así, abogamos por el comedor universal y gratuito. Es la manera de reducir la pobreza infantil’, ha expuesto la directora de la ONG, Pilar Orenes, ante la prensa. Según sus cálculos, para conseguirlo haría falta una inversión de 6.169 euros por curso, lo que representa el 0,39% del PIB.
En total, en el curso 2023/2024, el último del que se disponen datos oficiales, la inversión en becas alcanzó los 642 millones de euros, casi 110 millones más que el curso anterior. Eso, dice la ONG, permitió que creciera el alumnado vulnerable que tenía una ayuda hasta los 982.000 niños y niñas. Sin embargo, siguen quedando excluidos a ‘seis de cada 10 menores que las necesitan’.
Además, la disparidad de criterios entre las comunidades autónomas hace que el reparto de becas sea desigual, por lo que piden ‘una revisión del sistema de becas’.
Segunda convocatoria
En las próximas semanas, la Consejería de Educación madrileña abrirá una segunda convocatoria para que los menores de la región que se encuentren en situación económica o social desfavorable puedan acceder al comedor escolar. Tendrá’ exactamente los mismos requisitos que la recién resuelta y estará abierta tanto al alumnado que se hayan incorporado al sistema educativo madrileño tras el comienzo de las clases, como a las familias que han sido excluidas ahora por distintas circunstancias’.
Las personas beneficiarias de este segundo procedimiento recibirán la cuantía de la beca concedida con efectos retroactivos al inicio del curso. Con todo, la dificultad de conseguir plaza y el miedo a verse en una situación de deuda -asegura educo-, sumados a la complejidad del trámite de la beca, la no comprensión de términos como el IPREM o la renta per cápita, o la falta de algún papel, hacen que las familias renuncien a la posibilidad del comedor escolar para sus hijos e hijas.







