La Línea 6 de Metro de Madrid vivirá este lunes su primer día laborable con el arco este, entre Moncloa y Legazpi, cerrado. Un corte que pondrá a prueba los avisos a los usuarios y la eficacia de los servicios especiales de la EMT, pero que palidece en comparación con la operación inédita que se vivió el sábado: abrir al público el tramo oeste recién renovado y, de forma simultánea, clausurar el este para acometer la segunda fase de las obras. El movimiento, que los técnicos describen como un verdadero reto logístico y de ingeniería, marcó el inicio de un nuevo ciclo en la modernización de la línea más utilizada del suburbano madrileño.
“Es un momento delicado en todos los sentidos, porque vamos a abrir uno de los arcos y cerrar el otro”, admitió este viernes el consejero de Transportes, Jorge Rodrigo, durante una visita al recién estrenado arco. El responsable regional subrayó que la inversión global de los trabajos asciende a 129 millones de euros y persigue “construir una de las líneas más modernas del mundo”, con la vista puesta en su automatización a partir de 2027.
La dificultad del cambio no reside solo en el cierre y apertura casi instantánea de dos tramos de 16 estaciones, sino también en los ajustes técnicos que conlleva. “No lo hemos hecho nunca, la verdad”, reconoció esa misma mañana Elisa Guzmán, responsable de Servicio de Superestructura de Vía de Metro, antes de añadir que sería ‘noche muy larga para todos’.
La transición implicó adaptar la tensión eléctrica de la catenaria —de 600 a 1.500 voltios— y coordinar en paralelo el sistema de señalización y la circulación de trenes. ‘Tiene muchas implicaciones operativas, pero también una muy potente en el cambio de tensión”, explicó la responsable de Infraestructura de Vía sobre la maratoniana operación nocturna que ha hecho posible reabrir a tiempo el arco este del Metro – dos días antes de lo previsto inicialmente, de hecho, gracias al buen ritmo de los trabajos durante el verano.
El arco oeste, que este sábado volvió a la acción, ha experimentado una transformación integral: sustitución de 44.000 metros de carril, paso de plataforma de balasto a hormigón, refuerzo de andenes para instalar puertas de seguridad a partir de 2026 y renovación de la catenaria. Según Guzmán, los viajeros notarán el cambio desde el primer trayecto, pues ‘los trenes van a ofrecer una marcha más suave, sin ese traqueteo característico, y con mayor velocidad”.
De cara a lo que queda por hacer, el objetivo es que el 31 de diciembre toda la Línea 6 quede completamente renovada y lista para acoger el bautizado como ‘Metro del futuro’. Un hito que, no obstante, implicará casi seis meses más de paciencia y sacrificio. “Pido disculpas a los madrileños por los inconvenientes, pero si queremos tener el mejor metro del mundo tenemos que hacer este tipo de inversiones”, insistió el consejero.
Tres nuevas líneas sustitutorias de la EMT
La Empresa Municipal de Transportes (EMT) puso en marcha ese mismo sábado tres nuevas líneas gratuitas para sustituir el servicio de la línea 6 de Metro durante la nueva fase de las obras, que se prolongarán hasta enero de 2026. El operativo cuenta con hasta 53 autobuses, 20 de ellos articulados, y cubre todo el trazado de la línea circular. Entre las novedades, se incluye el servicio especial SE6, que conecta Legazpi y Moncloa por el arco este con 15 paradas intermedias y frecuencias de entre 3 y 7 minutos.
También se habilitó el servicio nocturno SEN para el arco oeste (Moncloa-Legazpi), disponible de domingo a jueves entre medianoche y las 2.00 horas, y la lanzadera gratuita SE5 entre Cuatro Caminos y Moncloa, con frecuencias de entre 5 y 14 minutos. Por su parte, los actuales servicios especiales del arco oeste dejaron de funcionar el 5 de septiembre, tras transportar a más de nueve millones de viajeros. Además, la línea 180 de EMT mantendrá su recorrido habitual, con ajustes vinculados a la actividad de la Caja Mágica.
Además, hay varias líneas regulares de la EMT que conectan cuatro o más paradas de la L6 en el tramo cortado como la 2, entre Guzmán el Bueno, Manuel Becerra, O’Donnell y Sainz de Baranda, o la 56, entre Diego de León, O’Donnell, Sainz de Baranda, Conde de Casal y Pacífico; entre otras opciones alternativas para los usuarios afectados.







