A 20 meses de las próximas elecciones autonómicas, el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, se reivindica como candidato a la presidencia madrileña. Elegido por Pedro Sánchez al frente del PSOE madrileño el pasado diciembre tras la caída de Juan Lobato, López, sin escaño en la Asamblea de Entrevías, intenta compensar el hecho de no poder confrontar en la Cámara con la presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, con una sobreactividad mediática que esta mañana le ha llevado a un desayuno informativo en un céntrico hotel madrileño.
Allí le ha presentado su compañero de filas Rafael Simancas como el ‘futuro presidente socialista de la Comunidad de Madrid’. Y allí él ha desgranado una propuesta para la región que pasa por ‘reconstruir consensos’, reproducir las fórmulas del Gobierno central que han hecho de España ‘un cañón económico’ y, en referencia directa a Ayuso, ‘poner fin a la estéril dinámica del insulto y del enfrentamiento’.
Empezando por esto último, López se ha comprometido a una política que restaure el ‘respeto’, convencido, ha dicho, de que muchos votantes de Ayuso en el pasado ‘se abochornan’ cuando la política es todo el día ‘el insulto y el espectáculo permanente’ y el buscar excusas fuera para no dar explicaciones de lo que ocurre dentro’. Frente a ello, ha planteado, la recuperación de consensos que, entiende, ‘representan’ a la mayoría de los madrileños y madrileñas.
Entre esos consensos ha señalado el primero la defensa de la sanidad pública. López asegura que no es ‘entendible’ que la comunidad autónoma más rica de España sea la que presenta un menor gasto por habitante en esta materia y ha asegurado que se propone elevar la inversión en sanidad pública, aunque no ha detallado en qué cuantía. Sí que ha sido más específico en materia de educación, en concreto de educación universitaria. El secretario general de los socialistas madrileños ha mantenido que elevará del actual 0,4% al 1%, el porcentaje del PIB regional destinado a financiar la universidad pública.
‘Orgulloso’, ha dicho con un pin de la bandera palestina en la solapa, de pertenecer a un Gobierno ‘que está haciendo que el mundo se mueva’, López ha ensalzado las políticas del Ejecutivo del que forma parte y ha abogado por aplicarlas en Madrid. Particularmente claro ha sido en este sentido en materia de vivienda, en la que, asegura, existe en la Comunidad una concepción ‘absolutamente mercantilista’.
Como casi semanalmente hace el Grupo Parlamentario Socialista en la Asamblea, ha reclamado, en abierto choque con el Gobierno regional, que la Comunidad se acoja a la Ley Estatal de Vivienda para declarar zonas tensionadas en las que limitar los precios de los alquileres y que suscriba el Pacto Estatal de Vivienda planteado por Sánchez en la última Conferencia de Presidentes. Además, ha comprometido la elaboración de una futura ley autonómica que blinde las viviendas protegidas y ha expresado su determinación para combatir al ‘especulación’ con los pisos turísticos
En tanto ministro para la Transformación Digital, ha elogiado a Pedro Sánchez por ‘tener claro que España debía liderar la transformación verde y digital’, algo, ha dicho, ‘que le ha venido muy bien a Madrid’. López no niega los buenos datos económicos de Madrid, pero los achaca a las políticas del Gobierno central. ‘España ha pasado de ser un problema grave para Europa como fue en la crisis de deuda, a ser motor de Europa’, ha afirmado. ‘España es un cañón económico hoy, lo sabe todo el mundo’. Para replicar ese modelo en Madrid plantea dos leyes autonómicas, una de industrialización y digitalización, y otra contra el cambio climático para poner a Madrid ‘a la cabeza de la descarbonización’, ha dicho. ‘Toca que la Comunidad de Madrid renuncie al negacionismo’, ha acusado. ‘La Puerta del Sol no puede permitirse negar el cambio climático’. Junto a ello, propone también regular la transparencia en materias como el uso de la publicidad institucional para que Madrid sea ‘bandera de la lucha contra la desinformación y contra el odio que algunos quieren sembrar’ y una ley autonómica de igualdad en la única región, ha subrayado, que carece de esta legislación, que es la segunda en brecha salarial de toda España y que ha recortado, hasta un 34%, ha asegurado, su presupuesto para la lucha contra la violencia de género.
Quita e inmigración
López también se ha referido a dos de los asuntos que más tensan la relación entre los gobiernos de Sánchez y de Ayuso en el arranque del curso político: la quita de deuda autonómica y la crisis migratoria. En relación con lo primero ha mostrado su absoluto rechazo a la decisión del gobierno de Ayuso de no acogerse a la condonación planteada por el Ministerio de Hacienda, una postura que ha calificado de ‘ridícula’ y que no cree que sea definitiva. ‘No es la primera vez que [Ayuso] dice que no para luego decir que sí’, ha ironizado antes de afirmar que, de no acudir finalmente a la quita, calculada en 8.644 millones de euros para la Comunidad, ‘el sectarismo de la señora Ayuso le va a salir caro a Madrid’.
En materia de inmigración, ha calificado la actitud del gobierno regional directamente de ‘racista’ por pedir el cierre del Centro de Recepción, Atención y Derivación (CREADE) de Pozuelo de Alarcón, originalmente creado para coger refugiados ucranianos y al que el Gobierno planteaba enviar a parte de los menores solicitantes de asilo procedentes de Canarias cuya tutela está obligado a sumir tras dos resoluciones del Tribunal Supremo. ‘Xenofobia es el rechazo al que viene de fuera, el racismo es otra cosa’, ha comenzado diciendo. ‘Cuando Madrid presume de haber sido tierra de acogida para refugiados ucranianos no podemos lanzar el mensaje de que queremos cerrar el centro de Pozuelo cuando llegan niños africanos. Eso no es xenofobia, eso es racismo’.
Para López, Ayuso promueve la demagogia y la ‘falta de transparencia’ en relación con los menores no acompañados atendidos en la región. ‘Yo le pido a Ayuso que nos dé a todos datos, porque no da datos, y que proponga en Madrid un reparto como el que ha hecho el Gobierno de España y que nos diga cuántos niños deberían ir a Pozuelo y cuántos a Fuenlabrada’, ha zanjado.







