Es como si nadie quisiera acordarse de hasta qué punto el castrismo es el mal para las buenas gentes de Cuba. Sigue la depauperación del pueblo cubano. Sobrevive en la angustia, a la deriva, sometido por un régimen procaz que anula toda disidencia y sigue en el poder a semejanza de un parque jurásico. Los cubanos que se rebelan van a la cárcel y ya ni tan siquiera pueden exilarse, prosperar y ser libres. Hace ahora tres años, en las revueltas del 11 de julio de 2021 a lo largo y ancho de Cuba, los cubanos salieron a la calle y una vez más fueron acallados con brutalidad por el poder castrista. Las protestas se repiten periódicamente entre cortes de energía, falta de alimentos y desconexiones de internet.













