El fonógrafo que Thomas Alva Edison patentó en 1901 lo cambió todo. Aquel invento logró fijar la voz por primera vez en la historia. Y, claro, acostumbrados a lo efímero, revolucionó un mercado en proceso de exploración. Vinilos, discos y cassettes fueron apareciendo a lo largo del tiempo con el mismo objetivo: hacer del sonido el tesoro más preciado. Un patrimonio que hoy la Biblioteca Nacional de España reivindica en Máquinas parlantes, una exposición que profundiza en la historia de la grabación y la reproducción sonora. “Se muestra por primera vez al público”, dice María Jesús López, comisaria y jefa del servicio de Documentos Sonoros del departamento de Música de la Biblioteca Nacional de España. 150 piezas para conocer cómo España ha escuchado hasta hoy.







