A veces no se respeta a las asesinadas de violencia machista ni después de muertas. La última, Rita, en Alicante. En la misa que se daba al agresor, el sacerdote hizo mención a que él llevaba con ella una vida de ‘sufrimiento’. Insinuó, con otras palabras, que la noticia dada en los medios no era correcta y que pobrecito él. El mismo hombre que golpeó y pegó un tiro a Rita. El mismo al que compañeras de Rita señalaban, en comentarios, había provocado un cambio en ella, más infeliz que cuando llegó.











