El efecto placebo podría potenciarse con una alianza terapéutica para tratar la ansiedad

Una nueva investigación no solo confirma y explica la efectividad del placebo en el tratamiento de la ansiedad con cristales, sino que sugiere que podría ser modulado y potenciado por un vínculo terapéutico sólido que transforme la ilusión en un recurso para la sanación.

En un mundo donde las terapias alternativas, como el uso de cristales curativos, ganan cada vez más adeptos para aliviar la ansiedad y el estrés, la ciencia se plantea una pregunta fundamental: ¿poseen estos objetos una eficacia terapéutica real o su poder reside exclusivamente en la mente de quien los utiliza?

Un nuevo estudio publicado en la revista CNS Spectrums ha profundizado en esta cuestión, no tanto para desacreditar una creencia, sino para comprender los mecanismos psicológicos que se activan cuando la fe se encuentra con la esperanza de sanar.

La investigación, liderada por el investigador Álex Escolà-Gascón, de la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid), revela que, aunque los cristales en sí mismos carecen de propiedades ansiolíticas, el efecto placebo que generan es tan real y potente que abre un debate sobre su potencial utilidad en un contexto clínico.

El experimento

Para llegar a esta conclusión, los investigadores diseñaron un experimento meticuloso con 138 participantes. Primero, los clasificaron en dos grupos: ‘creyentes’, personas convencidas del poder sanador de los cristales, y ‘no creyentes’, que mantenían una postura escéptica.

Posteriormente, y de forma aleatoria, a la mitad de cada grupo se le entregó un cristal de cuarzo rosa auténtico, mientras que la otra mitad recibió una piedra de vidrio decorativa, visualmente idéntica pero inerte, que actuaría como placebo.

Durante 14 días, todos los participantes siguieron un ritual estandarizado: sumergir la piedra en agua con sal por la noche y llevarla consigo durante el día.

Los resultados

Los resultados fueron reveladores y consistentes. La reducción de los niveles de ansiedad solo se produjo en el grupo de los ‘creyentes’, y lo más significativo fue que no importó si portaban el cuarzo rosa real o la imitación de vidrio.

Ambos subgrupos de creyentes mostraron una mejoría similar, una que no superaba la magnitud de lo que se conoce como una respuesta placebo clásica. Por el contrario, los participantes ‘no creyentes’ no experimentarán ningún cambio significativo en sus niveles de ansiedad, independientemente de la piedra que se les asignó.

Modelo psicológico

La explicación científica a este fenómeno se encontraría en la teoría del condicionamiento clásico, un modelo psicológico que demuestra cómo el cerebro aprende a asociar estímulos.

Según los autores, en las personas creyentes, la convicción previa (‘el cristal funciona’) actúa como un estímulo condicionado. Esta creencia, forjada a través de un procesamiento de la información más intuitivo o mágico, se asocia con el objeto neutro (el cristal). La exposición repetida a esta combinación desencadena una respuesta real y medible: una sensación de control y seguridad que induce a la relajación somática y, en consecuencia, a la disminución de la ansiedad.

Este proceso da lugar a lo que se conoce como una ‘ilusión causal’: la persona atribuye erróneamente la causa de su bienestar al poder del cristal, cuando en realidad es su propia creencia la que ha activado los mecanismos internos de alivio. En los no creyentes, cuyo procesamiento es más racional, esta asociación nunca se produce, y el cristal permanece como un simple objeto sin efecto alguno.

Referencia

Placebo effects in alternative medical treatments for anxiety: false hope or healing potential? Álex Escolà-Gascón et al. CNS Spectrums. 2025;30(1):e70. DOI:10.1017/S1092852925100515

Placebo como valor

Sin embargo, el estudio no se detiene en la simple conclusión de que los cristales son inertes. Va un paso más allá al explorar el valor del efecto placebo. Aunque la mejoría no provenga de una ‘energía’ del mineral, la reducción de la ansiedad que sienten los creyentes es una experiencia psicológica y fisiológica genuina que lleva a los investigadores a plantear una hipótesis: ¿podrían estos mecanismos de placebo, lejos de ser un mero engaño, ser aprovechados éticamente en un entorno terapéutico?

Aquí es donde entra en juego el concepto de la alianza terapéutica, es decir, el vínculo de confianza y empatía entre un profesional de la salud y su paciente. Los autores sugieren que esta relación podría actuar como un amplificador del efecto placebo.

Aunque el mecanismo subyacente es una creencia sin base científica, la experiencia de bienestar y la reducción de la ansiedad en el paciente son reales. Los autores sugieren que, en un contexto clínico controlado y ético, estos mecanismos podrían ser aprovechados para el beneficio del paciente, pasando de ser un ‘riesgo clínico’ a un ‘recurso clínico” que transforma la ilusión en un recurso para la sanación.

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