La historia del primer disco de Extremoduro, el que grabaron en Madrid en 1989 y conocido por los problemas que lo rodearon, es una de esas historias trufadas de talento pero también de malditismo rock y drogas, muchas drogas. Un relato de conflicto entre la discográfica y los artistas que desde el sello recuerdan sin rencor y con admiración y respeto por Robe Iniesta, líder de la banda fallecido este miércoles y al que reconocen como uno de los grandes creadores de nuestro rock.







