Dormir entre dinosaurios, asistir a un cine con científicos o descubrir qué comen los burros madrileños son solo algunas de las aventuras que propone Guía infantil de Madrid, el nuevo libro de la periodista Lucía Martín, publicado por Ediciones Toromítico (Almuzara). Pensada para niños y niñas a partir de 7 años —y sus familias—, esta guía ilustrada reinventa la manera de explorar la capital con planes originales, vivenciales y alejados del turismo convencional.
La periodista Lucía Martin, autora de la guía infantil de Madrid. / Cedida
Pregunta. Esta guía no es solo turística, sino vivencial y educativa. ¿Cree que este enfoque tiene más cabida hoy en el mercado infantil madrileño que hace unos años?
Respuesta. Pues en realidad yo no quería escribir la típica guía turística que se ha basado en mucho copy paste de info que puedes ver en Internet. Ya hace años publiqué tres guías para viajes para niños, de capitales extranjeras, y la idea era la misma: quería que fuesen guías vivenciales, de haberme pateado las ciudades y conocerlas de primera mano con mis hijas. Y eso mismo he querido hacer con Madrid, una ciudad en la que vivo desde hace 25 años. Quería ir más allá del Oso y el Madroño y dar a conocer planes que incluso los madrileños a veces no conocemos, como los talleres de anillamiento del Botánico, que el Planetario saca sus telescopios a la calle o que puedes dormir en el Museo de ciencias Naturales. Creo que una guía que el niño puede manejar (no es una de adultos con sección infantil, que suele ser lo habitual), en la que puede dibujar o hacer actividades le va a llegar más que una mera recopilación de datos, por muy útiles que sean.
P. ¿Cómo seleccionaste los planes y lugares que aparecen en la guía? ¿Hubo criterios especiales pensando en el lector infantil?
R. Básicamente me dejé guiar por mi hija pequeña, de 8 años (entonces 7, estuvimos un año pateando las calles). Me apunté a muchas newsletters de organismos y fuimos probando los planes. Al final seleccionamos los que más nos gustaron: al ser una guía para peques me he dejado guiar mucho por los ojos de mi hija, manteniendo mi criterio de periodista, obviamente, pero ella tiene mucho protagonismo en la selección de planes. A las dos nos gustan mucho las ciencias y el arte, de ahí que haya mucho contenido de ese tipo.
P. Desde su experiencia como madre y periodista, ¿qué elementos hacen que un libro infantil realmente conecte con los niños madrileños de hoy?
R. Las ilustraciones, indudablemente. Cualquier libro infantil tiene que tener unos bonitos dibujos que atraigan al público y creo que en eso ha habido mucha evolución en los últimos años. Y después que tengas un lenguaje muy adaptado a ellos y que los planes que propongas sean divertidos, poco conocidos (como comer cocodrilo sin salir de Madrid, por ejemplo). Yo quería que viesen Madrid con otros ojos, porque realmente es una ciudad con mucho potencial y con mucha sorpresa.
P. ¿Cree que publicar libros infantiles en Madrid ofrece ventajas específicas frente a otras ciudades, tanto en distribución como en recepción del público?
R. Creo que Madrid es un motor, obviamente. Esta guía va destinada a madrileños, aunque de primeras piensen que conocen su ciudad lo cierto es que si la hojeas descubres que muchas cosas ni te las imaginabas, pero también al que visita Madrid. Hay muchísima gente que viene a Madrid cuando los de aquí nos escapamos, ahí están las últimas cifras de visitantes para corroborarlo.
Niño leyendo el último libro de la periodista Lucía Martin, autora de la guía infantil de Madrid. / Cedida
P. El 84% de los niños madrileños de entre 10 y 13 años lee por placer, ¿es su público objetivo?
R. Realmente la guía está pensada para niños a partir de 7 años, hasta los 12 aproximadamente. Es cierto que a muchos adultos les ha encantado. Poca gente sabe que hay un taller donde el peque puede convertirse en grafitero por unas horas, por ejemplo. Creo que aunque sea para peques aporta mucho a los adultos también porque todos tenemos amigos y familiares que vienen a visitarnos y más allá de los reclamos habituales a veces nos quedamos sin ideas.
P. ¿Qué desafíos ha encontrado al publicar una guía infantil sobre una ciudad que ya está tan documentada, como Madrid? ¿Hubo resistencia a hacer algo distinto?
R. La verdad es que tuve suerte con la editorial porque al ser un proyecto tan distinto (no deja de ser una selección muy personal de planes pero además, planes que hemos vivido y donde te damos tips prácticos). Y al ir acompañada de juegos y actividades la editorial vio que no había nada parecido en el mercado. Hay guías infantiles, por supuesto, pero no con este matiz de planes que previamente hemos probado por ti. Que se complementan además con actividades y otro tipo de info práctica como otras lecturas, juegos o películas.
P. Ha incluido QR, apps, juegos, datos curiosos… ¿Siente que el público infantil actual demanda un enfoque más híbrido y tecnológico en los libros?
R. Creo que un libro en formato papel no puede estar al margen de una sociedad que vive pegada a las pantallas. No me gusta especialmente que los niños usen las pantallas (creo que debe haber una limitación en el tiempo dedicado a ello y por supuesto en contenidos), pero sí creo que el libro tenía que tener un guiño a las mismas porque también son herramienta didáctica. El código QR te permite ampliar la info que en el libro, obviamente, es finita por paginación y por ser para un público infantil, algunas apps son magníficas y especialmente bien diseñadas y tenían que estar ahí (por ejemplo Stellarium para tener el cielo en tu bolsillo). Creo que el papel es importante en estas edades pero no podemos obviar las tecnologías.







