Damiano David pone Madrid a temblar: poca carne y mucho amor tras el reventón de Måneskin

Damiano David ha cambiado. Si esperaba ver a un rockero incendiando Madrid anoche, tuvo que llevarse un gran chasco. Ya no es el chico malote que, lengüita fuera, de cuero, reventaba escenarios al frente de Måneskin. Se ha tranquilizado y, claro, en los derroteros del pop, la fiera se ha deconstruido. Sigue cantando al desamor y la libertad a voces, pero sin tanta parafernalia. Ahora, introspectivo y emocional, está intentando recomponer su corazón con buenas canciones. Le da igual el resultado, solo quiere llorarse. Quizá, así, limpio, pueda domar el nervio que le catapultó en Eurovisión junto a Victoria, Ethan y Thomas. Este lunes, quedó patente: lo que hizo en el Movistar Arena fue el mayor ejercicio de sinceridad que pudo haberse regalado. Suspiros no faltaron.

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