No es cuestión de efectividad, tampoco de compromiso, ni tan siquiera solidez defensiva. La falta de fútbol es el verdadero problema del Real Madrid. Lo sabe un Xabi Alonso frustrado en el área técnica de cada encuentro que se le atasca a su Real Madrid. Y también se han percatado de ello sus rivales que, como el Girona durante el pasado fin de semana, plantean un partido incómodo para el conjunto blanco. Tan solo ciertas pinceladas de Arda Güler durante el inicio de la temporada paliaron un déficit que el equipo arrastra de un tiempo a esta parte. En cuanto el ritmo goleador de Kylian Mbappé ha descendido en el último mes, el Real Madrid ha regresado al punto de partida. Una involución que arrancó con la derrota en el Metropolitano, dando carpetazo a la presión que caracterizó al equipo en las primeras jornadas. La victoria balsámica ante el Barça parecía reconducir la situación, pero el Real Madrid se mira al espejo y observa el mismo rostro que la temporada pasada. El de un equipo sin oficio que esta semana afronta tres compromisos que marcarán el camino de Xabi Alonso al frente de un grupo de jugadores señalados por el madridismo. El primero de ellos este miércoles en San Mamés (19:00 horas), un escenario siempre complicado, pese al momento de forma que atraviesa el Athletic Club.







