El 21 de diciembre de 1960, el buque Elorrio naufragaba frente a las costas de Langre, en Cantabria, cuando regresaba de Baltimore cargado de grano. Juan Uslé (Hazas de Cesto, Santander, 1954), que vivía a cinco kilómetros de los acantilados donde se produjo la tragedia, tenía entonces seis años, pero el recuerdo de los vecinos desesperados ante un mar embravecido que no les dejaba auxiliar a los marineros, y las imágenes del suceso que pudo ver en la prensa de la época, se quedaron para siempre en su recuerdo. Cuando a él le tocó hacer su propio viaje transatlántico, el de trasladarse a Nueva York para dedicarse al arte en compañía de la que ya entonces era su mujer, la también pintora Victoria Civera, aquella memoria se hizo de nuevo muy viva. En los cuadros que pintó en aquella época, justo antes de partir pero también durante sus primeros años en la ciudad, el Elorrio estará muy presente. El mar es casi siempre una masa más bien oscura en la que de repente adivinamos un barco embarrancado en la montaña o en lo que parece una isla. Hasta un lienzo más reciente, de un azul profundo y trazos lineales, podría evocar ese océano enorme que tanto él como el barco travesaron.







