Desde la robusta industria albaceteña hasta la riqueza histórica toledana, pasando por la belleza natural de Cuenca, los paisajes quijotescos de Ciudad Real y la próspera tradición de Guadalajara, Castilla-La Mancha se erige como una comunidad autónoma de contrastes en pleno corazón de la península ibérica. Aunque su economía principal es la agricultura, la industria y los servicios, cada una de sus provincias se sustenta sobre diferentes sectores.













