Si uno piensa en La Rioja inmediatamente se le viene a la cabeza el color rojo del vino tinto, que le ha valido su fama internacional. Pero esta región tiene otras muchas tonalidades: el blanco, de sus ríos y su cielo; el verde, de sus campos, sus huertas, sus montañas y sus bosques, y por último, el amarillo, de sus tierras y monumentos. Toda esta amalgama conforma además los colores de su bandera.











