En Madrid hay tesoros patrimoniales que parecen dormidos, reposando discretos en algún rincón de la ciudad y ajenos al trasiego de monumentos y atracciones turísticas, esperando quizá a ser redescubiertos y a volver a ocupar el lugar en la conversación que alguna vez ocuparon. Un buen ejemplo podría ser el recinto donde se celebraban las Ferias del Campo que el franquismo organizó entre 1950 y 1975. Un espacio de la Casa de Campo en el que todavía hoy sobreviven una cuarentena de los 115 pabellones que sumó a lo largo de su historia, muchos diseñados por los maestros de la arquitectura española de la época como equipamientos en los que exhibir la riqueza agrícola y ganadera del país. La exposición que ahora le dedica el Museo ICO recorre su historia y desgrana en detalle sus apuestas arquitectónicas, muchas de ellas muy avanzadas para los vientos que corrían en la España todavía muy cerrada y empobrecida que las vio nacer. La muestra es la ocasión perfecta para redescubrir ese patrimonio todavía desconocido para muchos madrileños.








