La Guerra de los Balcanes dejó entre el año 1991 y el 2000 más de 140.000 muertos al este de Europa, así como casi cuatro millones de desplazados. En clave política, la desintegración de Yugoslavia fue la principal consecuencia de la contienda, surgiendo nuevos estados que hasta entonces eran repúblicas integradas en el conjunto estatal. Las escisiones de Croacia y Eslovenia prendieron la mecha de un auge independentista que aún perdura hoy día, con la cuestión de Kosovo aún en el aire.







