La calle madrileña Pintor Rosales tiene desde septiembre un nuevo aroma a limón, mar y recuerdos del sur de Italia. En una ciudad donde lo italiano abunda, pero no siempre emociona, una nueva apertura llega para romper moldes y conquistar desde la autenticidad: una oda a la Costa Amalfitana que transforma el Mediterráneo en experiencia, memoria y mesa compartida.







