Un estudio analizó los veranos extremadamente calurosos de Europa en 2022 y 2023 y logró hacer pronósticos con aproximadamente una semana de anticipación. Antiguamente, los sistemas de alerta se basaban solo en la temperatura: el nuevo sistema de previsión considera tanto los datos meteorológicos como las estadísticas sanitarias, logrando predecir con mayor precisión cómo el calor puede afectar a las muertes.







