Fernando Bernués y Mario Gas reestrenan, 22 años después, ‘El pesimismo alegre (Mi suicidio)’, de Henri Roorda

Dice que ha dejado de tener miedo al porvenir desde que ocultó un revólver cargado entre los muelles de su cama, pero que será necesario tener cuidado “para que la detonación no resuene demasiado en el corazón de un ser sensible”. El 7 de noviembre de 1925, el autor suizo Henri Roorda se pegará un tiro después de escribir esas líneas y otras muchas en un libro que pensó titular El pesimismo alegre y que acabó llamando Mi suicidio, publicado un año después en una edición limitada, gracias a la iniciativa de algunos de sus amigos. En 1997, la editorial Trama publicará en España su traducción al castellano. “He abusado mucho, de lo mío y de lo de los demás, y eso es irreparable”, dirá este pedagogo libertario y profesor de matemáticas en esta larguísima nota de suicidio en la que habla más de la vida que de la muerte y en la que reflexiona sobre el amor, el matrimonio, el trabajo, el dinero, la educación, el papel del Estado, el capitalismo o la vigencia de los valores de la izquierda.

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