Robert Capa siempre será recordado como el padre del fotoperiodismo moderno. Si bien su pronta ida no le permitió extender mucho su carrera, sí tuvo tiempo para vivir en sus carnes cinco grandes guerras: la Guerra Civil Española, la guerra chino-japonesa, la Segunda Guerra Mundial, la primera guerra árabe-israelí y la guerra de Indochina. Fue precisamente su espíritu intrépido -suya era la frase que reza: “si las fotos no son lo bastante buenas, es porque no estás lo suficientemente cerca”- lo que le llevó a morir con apenas 40 años al pisar una mina en Indochina. Setenta años más tarde de este final cuasi profético, el Círculo de Bellas Artes trae a España su primera gran retrospectiva que tendrá lugar en nuestro país, y que conforma un grueso de más de 250 piezas entre imágenes de época, publicaciones y objetos personales como cámaras Leica, su máquina de escribir o documentos de viaje, que permiten redescubrir al reportero más allá de los clichés. Destacan las copias originales expuestas reveladas por el propio Capa, y que siguen mostrando las huellas del momento en que circularon por periódicos y revistas, lejos de la pulcritud de las ediciones que adornan hoy muchas mesitas de salón. La muestra se detiene asimismo en una faceta menos conocida del húngaro, la del retratador de estrellas, a través de una serie de imágenes entre las que saltan a la vista los disparos realizados a Picasso, Hemingway o Ingrid Bergman.







